Cuaderno de taller · Superficies cerámicas
Lo que pasa antes de decidir que una pieza está terminada
Arcilla, engobes, esmaltes y unas cuantas decisiones que ocurren antes de abrir el horno.
Si has llegado hasta aquí desde Postales de taller, ya sabes que esto empezó con una pregunta:
«Pero… ¿este era el color?»
La respuesta corta era: más o menos. 😅
La respuesta larga empieza aquí.
Porque construir una pieza es solo una parte del proceso. Después hay que decidir qué hacemos con su superficie. Y ahí tenemos muchas más posibilidades que simplemente elegir un color.
Podemos dejar que aparezca la propia arcilla. Añadir color con engobes. Trabajar con óxidos. Aplicar un esmalte. Combinar varios. Dejar zonas desnudas. Buscar brillo. O precisamente todo lo contrario.
Y a veces hacemos unas cuantas pruebas para descubrir que aquello que no habíamos planeado es precisamente lo que queremos conservar.
01 · La base
Primero está la arcilla
Antes del color, del esmalte y de todo lo demás está ella.
La arcilla no es simplemente el soporte sobre el que después decoramos. Su color, su textura y su composición también forman parte de la pieza.
Una pasta blanca no nos dará visualmente el mismo resultado que una rojiza o una oscura. Una superficie lisa tampoco tendrá la misma presencia que una arcilla con chamota o una textura mucho más marcada.
Algunas veces interesa cubrir la arcilla.
Y otras, precisamente lo contrario: dejarla aparecer.
02 · El color
Después podemos trabajar con engobes
Aquí empieza otro juego.
Un engobe es una preparación con base arcillosa que nos permite incorporar color y trabajar la superficie de muchas maneras.
Podemos utilizarlo para cubrir una zona, dibujar, hacer líneas, trabajar reservas o esgrafiar: retirar parte del engobe para dejar aparecer la arcilla que hay debajo.
Podemos utilizar varios colores. Y, si los materiales y sus condiciones de aplicación son compatibles, también podemos combinar después ese engobe con un esmalte.
De repente ya no estamos eligiendo simplemente el color de una pieza. Estamos construyendo su superficie por capas. Entre medias, la pieza pasa por el horno: primero para convertirse en bizcocho y, después de aplicar el esmalte, vuelve a cocerse para alcanzar su acabado final.
03 · La transformación
Y llegamos al esmalte
Aquí es donde empieza la historia que te contaba en el correo.
Un esmalte cerámico no funciona como una pintura convencional. Lo aplicamos sobre la pieza, pero su aspecto definitivo aparece durante la cocción.
Por eso ese líquido gris, rosa, marrón o beige que vemos en el taller puede tener bastante poco que ver con lo que encontraremos después al abrir el horno.
Podemos utilizar un esmalte transparente para permitir que siga viéndose lo que hemos trabajado debajo. Uno opaco puede transformar completamente la superficie.
Podemos buscar acabados brillantes, satinados o mates. También existen esmaltes que desarrollan variaciones, texturas y otros efectos durante la cocción.
Pero todavía podemos complicarlo un poquito más.
04 · Las pruebas
¿Qué ocurre si ponemos un esmalte sobre otro?
Pues… cosas. 😂
Y algunas son muy interesantes.
Podemos aplicar dos esmaltes en zonas diferentes de una pieza. Podemos hacer que se encuentren solamente en determinados puntos. O podemos superponer esmaltes compatibles.
Cuando dos esmaltes se superponen, la zona donde coinciden puede producir un resultado diferente al que genera cada esmalte individualmente. El grosor de aplicación también importa.
Y aquí es donde las pequeñas muestras del taller empiezan a multiplicarse.
Antes de convertir una pieza en experimento científico, mejor probar.
Una prueba puede servir para comprobar un color. Pero también para responder preguntas.
¿Qué ocurre si pongo este esmalte sobre esta pasta? ¿Y si dejo parte de la arcilla visible? ¿Y si debajo hay un engobe? ¿Y si pongo un transparente encima? ¿Y si superpongo estos dos? ¿Y si cambio el grosor?
Una pregunta lleva a otra. Y de repente tienes una estantería llena de pequeñas muestras que para cualquier otra persona parecen exactamente lo mismo.
Para ti no. 😅
05 · De la prueba a la pieza
Y algunas pruebas terminan quedándose
Aquí está la parte que más me interesa.
No quiero trabajar las nuevas piezas de Nimia pensando únicamente en forma + color.
Me interesa mucho más pensar en:
arcilla + forma + superficie + textura + material
Y dejar también cierto espacio para lo que ocurre durante el proceso.
En este jarrón, por ejemplo, la forma tiene mucho peso. Por eso gran parte de la superficie se mantiene visualmente tranquila.
Después aparece esa zona mucho más activa, con pequeñas formas y tonos tierra que recuerdan a semillas.
No necesito llenar toda la pieza. Me interesa más el contraste: que haya zonas en las que la mirada pueda descansar y otras en las que quieras acercarte para descubrir qué está pasando.
Esa manera de trabajar las superficies es una de las cosas que estoy explorando para las nuevas piezas de Nimia.
Cuaderno de taller
Para seguir tirando del hilo
Esto solo es el principio. Poco a poco iremos entrando en cada material, técnica y combinación.
Tipos de esmaltes cerámicos
Transparentes, opacos, mates, brillantes, satinados y efectos. Qué aporta cada acabado.
PróximamenteCómo combinar esmaltes
Superposiciones, grosores y por qué hacemos tantas pruebas.
PróximamenteColor antes del esmalte
Qué es un engobe y cómo trabajar dibujos, reservas y esgrafiados.
PróximamenteEngobe + esmalte
Cómo combinar materiales compatibles para construir una superficie.
PróximamenteLa arcilla también tiene color
Pastas claras, rojizas y oscuras: lo que hay debajo también importa.
PróximamenteLo que ocurre en la cocción
Temperatura, transformación y las sorpresas que esperan al abrir el horno.
PróximamenteDel taller a las piezas
Algunas pruebas terminan convirtiéndose en Nimia
Todo empieza con una muestra, una textura o un «voy a ver qué pasa si…».
Algunas combinaciones desaparecen. Otras vuelven a aparecer en una pieza. Después en otra. Y poco a poco empiezan a formar parte del lenguaje de Nimia.
Descubrir Nimia →